¿Buscas local para la cena o el cóctel de Navidad? Tenemos un espacio… V-I-B-R-A-N-T-E

El turrón ya ha hecho su aparición en los lineales de los supermercados, el Black Friday –la antesala de la compras navideñas– está a la vuelta de la esquina y de ahí a un paso, el encendido de las luces navideñas, la lotería que nunca toca, las cenas familiares… Y entre medias, la comida, cena o cóctel de Navidad de la empresa.

Todo el año volcada en el trabajo, todo el año preocupándose de proveedores y clientes, todo el año sometida a presión; echando horas, sin ver un euro extra en la nómina y ahora el jefe va y le dice que quiere una fiesta “vibrante”… La vida es un horror en ocasiones. Sara reflexiona sobre todo esto, como siempre antes de actuar. Reflexiona. A todas horas, ya no piensa más que en la dichosa cena de Navidad. No basta con pasar de lo tradicional a lo original, de lo entrañable a una juerga, ¿cómo ha dicho el jefe que quiere que sea? V-I-B-R-A-N-T-E.

Todos los expertos necesitan expertos. No es un chiste. Los profesionales lo son entre otras cosas porque cuentan con una amplia red de contactos para sacar adelante sus proyectos. Y Sara es uno de ellos. Y cuenta con nosotros. En DAHO, Sara es un poco como de la casa, porque además de clienta para la organización de eventos de su empresa, también es proveedora para otras celebraciones de nuestra empresa. Sara lleva más de 20 años como secretaria de dirección en una empresa de floristería que en la actualidad dispone de 12 pequeñas tiendas situadas en centros comerciales de Madrid. A Sara le hemos organizado reuniones y cócteles en hoteles, con dinámicas muy diferentes, incluido un freudian walk en el Jardín Botánico con un grupo de exportadores holandeses. Y a Sara, o a través de ella a su empresa, le encargamos toda la decoración de flor cortada que necesitamos en DAHO para nuestras propias fiestas y eventos.

Sin embargo, nunca nos había encargado su propia fiesta de Navidad, ni siquiera recordábamos haber hablado con Sara de la misma en ninguna ocasión.

 

Desechando lo clásico: el asador, la marisquería o el hotel

Obviando que lo clásico no tiene por qué ser aburrido, el jefe de Sara, el director general de la floristería, siempre había optado por primar una gastronomía de calidad con la que sorprender y homenajear a sus empleados, una plantilla que supera las 70 personas entre el personal de oficinas, tiendas y repartidores. Generalmente habían celebrado cenas, al acoplarse mucho mejor a su incómodo horario comercial, en restaurantes de prestigio de la capital. En no más de tres o cuatro ocasiones, optando por un evento más acorde con un cóctel y buffet, se habían decidido por hoteles y solo una única vez la fiesta se había celebrado en una finca/bodega. Algún espectáculo o actuación para amenizar, un pequeña entrega de premios entre los empleados, pero nada de juegos grupales con los que se pudiera poner al jefe en un aprieto: no por serio, más bien por tímido.

 

El problema detectado:

  • Poca o nula interacción. En restaurante, un menú para chuparse los dedos, pero poco o nulo feedback entre los empleados. Por más que se había optado por montajes de mesas redondas o en forma de herradura, el contacto entre los asistentes se limitaba a ser visual, con escasa dinámica de conversaciones, al poder hablar únicamente con las personas sentadas a los lados o enfrente. Precisamente para acabar con este hándicap se había probado el modelo cóctel en hoteles, de forma que al poder moverse los empleados, pudiese haber más conexión y cercanía, pero sin resultado positivo porque las personas tendían también a agruparse, en función de confianza, alrededor de las mesas de cóctel.

 

El sesgo a vencer en 2018:

  • El verdadero bloqueador de la fiesta: Aunque la empresa de floristería de la que Sara es secretaria de dirección es una organización de éxito que no para de crecer, tiene un problema que va mucho más allá del lugar donde se celebre la fiesta de Navidad: la enorme rotación de plantilla, consecuencia de tener que trabajar prácticamente todos los fines de semana. Plantilla muy joven, profesional, motivada e, incluso, bien pagada, pero que acaba marchándose en cuanto encuentra otro empleo de lunes a viernes. Por más apasionante que pueda llegar a ser el trabajo, también es física y psíquicamente agotador y una celebración consistente en una cena o cóctel anual no es suficiente para establecer vínculos, unir a la gente, crear valores empresariales, poner espontaneidad y alegría… ¡Chispa! ¡Hace falta chispa!

 

Preparando una fiesta de Navidad ¡V-I-B-R-A-N-T-E!

  • Lo más sencillo ha sido convencer a Sara de que cuente con nosotros para organizar la fiesta de Navidad y celebrarla en DAHO. Entusiasmado hasta su jefe con la idea de disponer de un local para hacer una fiesta ciento por ciento a la carta, hemos puesto toda nuestra maquinaria a trabajar para responder al reto de “fiesta vibrante”. Nos encanta el desafío.
  • Además, la empresa de Sara nunca ha puesto ninguna excusa para pagar por un trabajo fabuloso el precio debido. Es más, en cuanto cotejamos el dinero gastado en años anteriores en restaurantes y hoteles, reconozco que nos llevamos las manos a la cabeza. Sumando alquiler del local DAHO, cena/buffet y barra libre, servicios audiovisuales, música en vivo y animación absolutamente personalizada, no superábamos presupuesto de años anteriores. Este año, la empresa de Sara no es tacaña va a pagar el precio justo por la mejor fiesta de Navidad.
  • Una fiesta de Navidad vibrante tiene que hervir de emoción. Si DAHO vibra, está prácticamente asegurado que los invitados también vibren. Toda la decoración, el color, los audiovisuales, contenido del catering, disposición de barra, audiovisuales y resto de auxiliares se están diseñando con creatividad y a la absoluta medida del cliente, con el propósito de crear un clima participativo y fomentar la interacción entre los empleados. A lo largo de su carrera profesional pasarán por muchas otras empresas, pero de ésta no van a olvidarse.
  • Porque como se trata de vibrar, los talentos más brillantes de DAHO están incluso personalizando espectáculos y actuaciones en vivo al mensaje corporativo de la empresa y, más allá, a los propios trabajadores, convirtiendo a los invitados en protagonistas estelares de la velada.

 

Sara no da permiso para contar nada más hasta una vez celebrado el evento.  ¡Va a ser asombroso, una genialidad! El tuyo, por supuesto, también puede serlo. Si no tienes claro dónde celebrar la cena o el cóctel o qué hacer en la fiesta de Navidad de tu empresa, aún estás a tiempo, ponte en contacto con nosotros. Para ti también tenemos una idea v-i-b-r-a-n-t-e.

 

¡¡¡Oh, how much joy it is at Christmas time!!!
The spirit of giving is in our lives